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Decía Einstein...

Cuando me la explicaron, entendí que la teoría de la relatividad de Einstein decía que, si vas muy deprisa, el tiempo se estira. Y la reina de Alicia en el País de las Maravillas decía que, para no moverte, debes correr todo lo que puedas. Lo que no dicen ninguno de los dos es, si te paras, a dónde vas, o cuánto se encoge, si el tiempo se encoge. Y sí, se encoge. Mucho. Doy fe. Yo tenía algún plan para el momento de jubilarme. No muchos, simplemente hacer la lista de cosas que aparcas para cuando tenga tiempo : pintar, pasear, cuidar el jardín, ir a clase de piano... lo de siempre. Y propósitos sí que me hice: tengo un puzze a medio hacer, un espejo a medio pintar, un sillón con varias telas encima a la espera de decidir con cuál lo tapizo... Y al perro, el pobre perro, mirándome todos los días con cara suplicante, esperando verme coger la correa.  Estaba todo planificado: hasta las diez de la mañana, hacer el vago para no empezar a trabajar demasiado pronto, no sea que me c...

Mi primo

A mi primo su madre lo llamó por su diminutivo toda la vida. Cosas de madres. En su familia, como supongo que en la mayoría, ha habido Nenas y Niños, Itos, Ines y Uchis hasta los sesenta y más.  Mi primo fue el primer niño de la familia que tuvo un tacatá: Recuerdo a aquel enano empujando el tacatá por un pasillo, inclinado hacia adelante para darle impulso y corriendo como un loco hasta que el tacatá se estrellaba contra una pared o una puerta. Y a las cuñadas comentando a su madre que el niño no aprendería a andar mientras le ayudara aquel trasto. En su familia las novedades no eran bien recibidas. Y ahora está muerto. No se ha ido, ni nos ha dejado. Se ha muerto. No va a volver. Los eufemismos son para que las cosas parezcan menos definitivas, o menos trágicas. Y la muerte es ambas cosas, y no vale disimular. Fue un infarto, el último de muchos que se vieron en la autopsia, porque él no los vio. El estaba feliz y tranquilo desde que había dejado la casa de sus padres: a sus ...

Buenos días, mundo.

Buenos días, mundo. Ayer fue un buen día, así que esta mañana me he levantado y de decidido sacudirme la pereza y contar algo. Algo. El día no empezó bien. Me faltaban cinco páginas para terminar Patria, y no lo pude retrasar más. Con los buenos libros me ocurre como a los niños cuando van al parque: Salen de casa disparados, pero vuelven arrastrando los pies. Cuando empecé Patria me zampé las 500 primeras páginas en una semana; las siguientes ochenta, en otra semana, y las últimas 20 ya sólo las pude alargar una semana más. Y digo zampé a conciencia, porque "tragarse", "comerse" los libros en este caso me parecían metáforas algo "flojas" para esta novela: es impresionante; impresionante en sí misma, como retrato perfecto de una sociedad en conflicto, pero también impresionante por lo exacta para los que hemos vivido esa época; refleja tan bien lo que pasó, y cómo lo sentía cada parte -los españoles y los abertzales-, que después de esto ya está todo...

Queda inaugurado este blog

          Hola, mundo. Por fin tengo un blog. Ha sido una inspiración: Me jubilo, tengo que pensar qué hacer con el tiempo; algo que no sea productivo, ni obligatorio, ni útil. Algo que sólo me guste. Y en cuanto lo pensé así, lo tuve claro. Lo que me gusta, por encima de todo, es hablar. Tampoco exactamente hablar, o mejor dicho, no hablar de cualquier manera. Lo que me gusta en pensar en voz alta, seguir un hilo mental  hasta el cabo final, sin que me interrumpan. Suelo hablar con la tele, un comentario aquí o allá, generalmente de política, pero no es lo mismo.           En mis dos últimos años laborales he sido feliz: como era la directora, nadie se atrevía a decirme que hablo demasiado, así que me explayé. Y ahora estoy en casa, y estoy muy mal acostumbrada, porque la parentela sí me dice que ya lo he contado, que deje oír las noticias, que cuándo me callo... Así que di la murga a mi hija, y me hizo el blog; por ciert...