Con los cinco sentidos V - El tacto
Cuando era joven, recuerdo que una vez mi tía comentó entre risas que su marido, por la noche, se iba desplazando en la cama según ella iba huyendo de su contacto hasta que tenía que elegir entre caerse al suelo, porque había llegado al límite físico del espacio, o dejarse abrazar, lo que ahora se llama "la cucharita". Y lo recuerdo porque a mí me pasaba algo parecido con mi marido, aunque no era exactamente igual: Yo lo dejaba hacerme la "cucharita" hasta que me iba entrando el sueño, y en ese momento le decía "hala, ya", y él, dormido pero obediente (¿o quizás comprensivo?), se daba media vuelta y me dejaba reinar completamente sola en mi propio espacio. Todo esto viene al caso de que los individuos tenemos, creamos, necesitamos, un espacio alrededor nuestro, una prolongación de nuestro "yo" físico, que en ciertos movimientos alternativos se ha llamado "aura" y actualmente se puede definir com...