¡Que no me toquen a ZP!

        Cuando empecé este blog decidí dejar la política a un lado, y luego amplié el destierro a las cosas feas y los agravios, imaginarios o no, para hablar sólo de lo positivo, lo que suma, lo que hace amigos. 

        Pero esto que he oído hoy en la tele sobrepasa todos los límites. El presidente que, por excelencia, hasta sus rivales -que se llamaban a sí mismos enemigos, pero que él llamó siempre oponentes o rivales, lo de enemigos se lo dejaba a los fanáticos- tenían que reconocer que nunca entraba a saco, que nunca se le pillaba en nada ofensivo o violento, que jamás se le pudo asociar con ningún tipo de corrupción...; el presidente de la Ley del Matrimonio Homosexual, de la Ley de Memoria Histórica, de la Ley de Violencia de Género, el que amplió derechos a colectivos que no los tenían está imputado, perdón, investigado, por delitos de los que le acusan el sindicato Manos Limpias (hace falta valor para cometer tamaña felonía, apropiarse del nombre de aquellos jueces italianos que lucharon contra la Mafia, y que algunos pagaron con su vida), y del señorito De Aldama, que está libre como un pájaro a cambio de acusar sin pruebas a todo militante de izquierdas que se le ponga por delante, incluido el Presidente del Gobierno Pedro Sánchez, del que tuvo que salir el jefe de la policía judicial que investigó la trama Kitchen a decir que el señor Sánchez no era el jefe de una trama criminal sino el señor Aldama, que era el que pagaba, y "el que paga, manda", lema que conocen todos los tenderos, todos los autónomos, todos los trabajadores de este país y de todo el mundo mundial.

        Y llueve sobre mojado. Porque ya se suman a esta pila de agravios Baltasar Garzón, al que se le echó de la carrera judicial de mala manera porque investigaba el caso Gürtel (y aún así consiguió antes de que lo apartaran pedir el suplicatoria a los bancos de Suiza que destapó las cuentas en Suiza de los dirigentes del PP que llevarían a la moción de censura de junio de 2018); los casos contra dirigentes de Podemos (que no son santos de mi devoción, pero fue indignante la tontería del "caso Niñera", las cuentas en Venezuela de Pablo Iglesias, el robo de su móvil o ya la estupidez máxima de que Iñigo Errejón no había "fichado" en la universidad de Málaga mientras hacía una investigación de doctorado, como si hubiera que ir a una oficina para investigar algo en la universidad). Sin querer hablar (y aquí recurro a la figura literaria del "Y no quiero hablar de...", y entonces vas y hablas. Se llama litotes, creo recordar, y la usaba mucho Cicerón en sus Catilinarias, que, sorpresa, también fueron una diatriba contra un corrupto impresentable) de la ofensiva contra el Fiscal General del Estado, con una serie de figuras moviendo los hilos más negras que los cuadros negros de Goya ( y alguna vez saldrá el juicio de las residencias de Madrid en la pandemia).O la ofensiva contra Begoña Gómez, dos años para imputarla con indicios ridículos, porque en dos años el juez  de instrucción encontrar, encontrar, no ha encontrado nada. Y esta ofensiva contra Zapatero es lo último. Porque es evidente que lo que quiere esta derecha ultramontana -y no hablo de Vox, hablo de los herederos de la figura de Franco bajo palio y del más puro Manuel Fraga, el de La calle es mía- es, con tiempo, porque tienen un año hasta las próximas elecciones generales, ir anulando los iconos de la izquierda con la connivencia de los jueces, porque yo, que todavía creía en la justicia, me quedé de piedra cuando el mismo jefe de la UCO que investigó la Kitchen -y que ya he nombrado más arriba- dijo en sede judicial que los implicados en la Kitchen habían hablado del "control de las togas", y nadie se ha escandalizado por ello, ni lo ha investigado, que todo hay que decirlo. Después del Control de la Sala de lo Penal del Supremo por la puerta de atrás del otro ínclito diputado del PP, tenemos una confirmación de que aquello era cierto, pero a un nivel más general, y, por tanto, más peligroso.

        Y no quiero seguir con esto. Creo que basta para hacer pensar, aunque reconozco que no soy equidistante. Pero quiero dejar una cosa clara, antes de cerrar este capítulo -y no volver a hablar de política en mucho tiempo, lo prometo-: Fui militante comunista durante la dictadura, cuando éramos ilegales, me licencié en Sociología Política en la universidad y soy Doctora  por la Complutense. Hablo aquí como una ciudadana más muy, muy, ofendida, cabreada, furiosa, pero tengo herramientas para hacer análisis políticos (ahora hay mucho politólogo, en mi promoción los que salimos de politólogos nos tuvimos que conformar con ser otras cosas). Y mis análisis políticos me llevan a concluir que, si bien la estrategia de la derecha del país puede que se salga con la suya (ya consiguieron echar al presidente socialista de Portugal y a Lula, en Brasil, con acusaciones falsas de corrupción), no va a ser buena para el país. Y tampoco tienen todo el pescado vendido. Después de todo, Sánchez es un superviviente. Veremos. 

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