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Pintar la valla, o Esas fake news

          La valla se iba pintando a buena marcha, pero no siempre había sido así. Tom Sawyer había tenido que ir poco a poco, buscando artimañas para convencer a sus compañeros de juegos de que era "interesantísimo" pintar aquella valla interminable. Después de convencer al primero de que pintar era todo un arte y no se le podía dejar aquel trabajo a cualquiera, no se le ocurrió intentar hacer "picar" al siguiente incauto con el mismo argumento, así que al siguiente le convenció de que era "un privilegio" que le permitiera pintar, ya que aquella tarea se la habían encomendado a él y le costaba un gran esfuerzo, de ésos que sólo se hacen por los amigos, permitir a otro que lo hiciera en su lugar. El hecho de que los "privilegiados" consiguieran sumarse al grupo de los elegidos trajo consigo una serie de "donaciones" voluntarias que Tom aceptó, después de muchas dudas, como un óbolo (bonita palabra, ¿no? Hala, al diccionario a buscarla) ...

Los ricos y los poderosos

         Estoy leyendo una recopilación de comentarios literarios de Vargas Llosa que tituló (era uno de los clásicos que dejé en standby hace años "para cuando tuviera tiempo") La verdad de las mentiras , porque el prólogo trata de que la Literatura es mentirosa, pero nos aporta verdades a las que sólo se puede llegar mediante la ficción. Cosas de intelectuales.           Y no tenemos gustos muy diferentes, porque, de treintaicinco comentarios, seis son de novelas de la Generación Perdida Americana. Muchos me parecen para tratarse de comentarios escogidos sobre literatura mundial, así que he supuesto que le encanta, como a mí. Y dentro de esos comentarios está una de mis novelas favoritas, El Gran Gatsby . Favorita mía y supongo que de muchísima gente, porque tiene dos pelis con dos protas irrepetibles, Robert Retford y Leonardo di Caprio. Además de los que hayamos leído la novela.           ...

Historias para recordar

          Tengo un gran respeto por el pensamiento racional, ahora que está tan de moda eso de la inteligencia emocional y otros hallazgos recientes de la ciencia.  Y  esto viene a colación de lo que me ocurrió la noche pasada, porque el pensamiento racional me ha salvado de una buena.           Pero empezando por el principio: Llego a casa después de un día -el cuarto- en el hospital, con mi marido ingresado; es verano, tengo una contractura con la que veo las estrellas al andar, al sentarme, al tumbarme, al levantarme... vamos, el firmamento está lleno de estrellas, pero no de las que brillan. Y, cuando me recupero un poco y voy a poner música, ¡horror!. no hay luz. Bajo al automático, que está en el garaje -viendo estrellas de nuevo, hay escaleras-, subo la llave que está bajada (eso me lo sé, tienen que estar todas las llaves del cuadro de la luz subidas, no sé por qué ni lo entendería si me lo explicaran), y la l...

Te queremos, Roja

          En dos mil diez, cuando La Roja ganó el Mundial, yo me quedé un ratito más en mi oficina de la Plaza de España para ver el autobús del equipo pasando por la calle Princesa. Pero vi más que eso. Vi la calle, las calles, llenas de gente con las banderas de España arrolladas como capas, y cantando a voz en grito "Yo soy español, español, español". (Y si me permitís un apunte humorístico, la música era de la canción Kalinka , rusa donde las haya. Con lo que yo me había hartado de oír a mis compañeros de trabajo, cuando éramos ilegales, " Pues si eres comunista, vete a Rusia "). Pequeñas venganzas 😊             Y me encantó. Porque, hasta aquel momento, la bandera la había monopolizado la derecha, que la llevaba en el reloj, en la pegatina del coche, en el balcón de su casa... Y a mí me ponía negra ver que parecía que los de izquierdas no éramos españoles y no queríamos a nuestros símbolos. Porque de hecho, hay,...

Familia no hay más que una y a tí te encontré en la calle

           Hace algunos meses mi hija me pidió que le escribiera una historia de la familia porque de vez en cuando sus amigas y ella hablaban de sus respectivos padres y se daba cuenta de que nuestras experiencias vitales y nuestros recuerdos no eran los mismos: Ellos habían estudiado el BUP, nosotros el Bachillerato; ellos habían vivido la transición con calcetines, nosotros en la universidad; ellos siempre habían tenido una tele en su casa, nosotros habíamos crecido con la radio y sólo después había llegado la tele. En resumen, nosotros éramos diferentes de los de sus amigas.           Así que me puse a ello, y comencé a preguntar a mis primas -porque de la generación anterior ya quedan muy pocos-, por la familia. Quería comenzar por los abuelos, pero dado que mis padres eran primos hermanos, pensé que merecería la pena dar alguna pincelada sobre los hermanos Castro, seis hijas y un hijo vástagos de una madre muy arremangada...

España diversa

            Estoy leyendo un tocho de historia, y no voy camino de terminarlo todavía, porque realmente es un "tocho": Quinientas páginas de historia de la buena, no nombres y fechas, ni siquiera una historia de procesos sociales como se ha venido haciendo los últimos cincuenta años más.menos (muy bien hecha, por cierto), no; es una historia de mentalidades, conflictos y resolución de esos conflictos. Y he dejado los otros libros que estaba leyendo para centrarme en éste: Todos los días cojo mi cervecita o mi té de menta -una por la mañana, otro por la tarde-, me siento en mi sillón de la terraza, (cuando me traje los dos sillones de casa de mi madre me los repartí con mi hija, y cada una ha retapizado el suyo a su gusto), donde exprimo los últimos rayos del sol, y leo.           Porque cuando la realidad no es como te gustaría, te puedes refugiar en la literatura. Pero la literatura es puñetera, porque si el libro es buen...

De qué hablo cuando hablo de leer

           Hace tiempo, mi prima Conchi me dijo algo que, en aquel momento, escuché sin darle demasiada importancia, pero que me pareció curioso: " Yo, cuando me canso de estudiar algo, cambio, y si estoy haciendo una traducción de latín, estudio geografía, o si estoy haciendo mates - conocidas entonces como "matracas"- , saco el libro de historia".          Como por aquel entonces yo dejaba todos los libros de texto nuevos porque no me molestaba en abrirlos (hay que seguir manteniendo la leyenda urbana de que sacaba sobresalientes sin abrir un libro), no me sirvió para mucho. Pero se me debió quedar archivado, porque es la pauta que he seguido años después en mis lecturas. Gracias, C .          Y está muy extendido, como he comprobado cuando hablo con gente que lee mucho, aunque lo mío es un pelín distinto. Porque no sólo leo varios libros a la vez, sino que los leo en diferentes sitios, según la personali...

Yo bien, gracias

           Hace algunos meses mi cuñada favorita (tengo cinco cuñadas favoritas) me mandó una convocatoria de concurso de microrrelatos, cosa que le agradecí mucho, porque me cuesta pasar de una página cuando escribo. Lo mío es el lema de Gracián, "Le bueno, si breve, dos veces bueno", aunque en mi caso es que me falta pericia para estirar el chicle. Cuando ya he contado lo que pretendía, se me vacía el cerebro. En fin!           Total, que me puse a escribir, y me empezó a salir bien. La muestra? Aquí está:           Mi hija no me quiere dar nietos. Mi partido no gana las elecciones. La última dana arrasó mi manzanito. Tengo asma, colesterol y, si engordo, tendré diabetes. Mi marido ha cultivado una tripita interesante. También soy feliz.           Y mientras veo las águilas y los azores planear en mi cielo del Guadarrama -qué Olimpo, vivir bajo el cielo del Guad...

Día del Libro 2024

         Estoy prendida y prendada de un clásico que nunca pensé que me entusiasmaría de este modo, aunque nunca pensé tampoco -qué poca imaginación- que pudiera darle la razón a mi amigo Carlos Bru, insigne notario, más insigne eurodiputado, más insigne aún (por la parte que me tocaba) presidente de la Casa de Europa de Madrid cuando, en un congreso en Murcia, me confesó que le había encontrado el gusto a los clásicos y el resto de la literatura le aburría. Estaba leyendo por aquel entonces poesía clásica griega, y yo pensé que en la vida, ni en cien vidas tampoco, podría leerme la Ilíada o la Odisea en verso: El verso para narrar historias me queda muy lejano. Porque me encantan, y a quién no si se lo lee con un poco de amor y paciencia, el Cantar de Mío Cid, los romances viejos y nuevos, los versos de Berceo. Pero la narración en verso no da mucho más de sí. Llega la prosa, y la novela, y Cervantes (ya sé, los puristas me dirán que ya existía la novela bizant...

Las pelis de mi vida

          Tengo por seguro que lo que llamamos "pelis de nuestra vida", o "libros de nuestra vida", o "personas de nuestra vida" no son los más importantes, los mejores o los más icónicos, sino, simplemente, los que nos han impresionado más por uno u otro motivo. En mi caso, y hablando de pelis, por librarme del aburrimiento en la Semana Santa de mi infancia.                Porque sí, yo fui al cine de pequeña. Pero cuando yo era pequeña, las pelis a las que nos llevaba, a mis primas y a mí, una vecina de mi tía -Conchita, una mujer encantadora a la que gustaban mucho los niños pero que no los entendía en absoluto-, esas pelis eran las de Marisol y Joselito, los dos yuyus de mi infancia por lo que me aburría -o así lo recuerdo, exceptuando, quizás, Un rayo de sol -. Sólo me quedaba el cine de la tele, el verdadero cine emocionante, grandioso, heroico, . Y, sobre todo, el cine de la tele de la Semana Santa, época ...

Carmen no sé si Mola

         Me he leído casi de una tacada, como quizá haya contado anteriormente, tres de las cuatro primeras novelas de Carmen Mola, esa tríada societaria que está escribiendo novelas se puede decir que interesantes, al menos desde el punto de vista de las ventas. Y sin ser demasiado estricta, interesantes sí que son, sobre todo cuando puedes formarte un criterio rápido porque te las has " tragado" seguidas. Pero vayamos por partes, porque hay tela que cortar: la primera, La novia gitana, mantiene la intriga, y es una intriga verosímil (aunque, dada la proliferación de novela negra que hay en el mercado, rarita la susodicha intriga sí que es; no podía ser de otro modo). Está bien construida, y, lo que es más importante para seguir leyendo, está bien escrita -y con esto quiero decir que se lee bien sin que te chirríen las meninges, pero tampoco se acerca a lo que es literatura , sea esto lo que sea-.         De la segunda, La red púrpura ...

Las Koplowitz, Franco y el Cid, o El Ocho de Marzo

             Siempre que pienso en el ocho de marzo me vienen a la cabeza las hermanas Koplowitz. Raro, ¿verdad?. Pues para mí son el paradigma de lo que fue la mujer en el franquismo, y el franquismo es el paradigma del machismo: Los premios a la natalidad a familias de doce o dieciocho hijos, con madres avejentadas y vestidas de negro, amorfas, sin dinero para vestirlos y alimentarlos, menos todavía darles una educación; los permisos del marido para que la esposa pudiera trabajar, tener una tienda o abrir una cuenta corriente; la machaconería de aquellas madres para que las hijas tuviéramos novio antes de los dieciocho, que luego ya te haces vieja, y, segunda parte, luego no se puede cambiar el novio, no sea que los demás piensen que estás algo "sobada" y sea peor el remedio que la enfermedad. Y tantas otras cosas...               V uelvo a las Koplowiz y a lo que yo veo cuando pienso en ellas, que no sé s...

Héroes y villanos

          Después de una porrada de años, he vuelto a hacerlo: Tenía casi terminada esta entrada del blog, y, en lugar de guardarla,  cerré sin grabar. No es que me pueda quejar, porque me casé con Salva por culpa de algo parecido: Había conseguido cargarme el sistema operativo de mi Amstrad, le conocí en una cena de amigos y, cuando me enteré de que era informático, le invité rápidamente a comer para que me arreglara el desaguisado. Creo que tuvo algo que ver el escote que llevaba aquel día, pero él siempre lo negó.            El caso es que casi tenía terminado el tema y lo tengo que reconstruir. No sé cómo saldrá. Sí que tenía clara la estructura en dos partes, siguiendo el título. Sólo me faltaba poner palabras a la conclusión, porque en mi cabeza también estaba clara: El deporte, todavía (¿pero por cuánto tiempo?) es el paradigma de todo lo limpio y lleno de valores, y Rafa Nadal era -y digo era-  el paradi...

Lo que me hace feliz

           Tengo una enfermedad crónica, y no es buena. Empiezo fuerte, lo sé. Nunca me ha asustado la realidad, así que después de tres revisiones en el hospital, me he rendido a la evidencia de que puedo vivir unos años, parece que muchos, pero mal. Y me he lanzado a pensar qué quiero hacer con mi vida en esta tesitura, y la respuesta estaba clara, tal y como soy: Quiero vivir feliz y rodeada de belleza. Cursi, sí, pero no sé cómo decirlo de una manera más taxativa. Quiero estar rodeada de belleza. La belleza moral, con mi familia y amigos, está fuera: La belleza material es la que me ocupa ahora. Y, consecuentemente, me he puesto a rehacer, tirar, pasar por la criba mi hábitat; es decir, mi casa y mi jardín. Mi jardín tiene fácil remedio, porque sólo necesita un jardinero con instrucciones. Pero la casa es otra cosa.          Porque, como pasa siempre, una cosa lleva a la otra: En mi afán de tirar todo lo off y sustituirlo, he co...

Impaciencia

          Tengo un problema. Este mes está lleno de eventos, pero no está lleno de eventos, es posible incluso que no haya ningún evento, Y eso me pone muy nerviosa. Porque, recapitulo:           He llamado a un jardinero que me recomendó una amiga, ha venido a ver el jardín, me ha prometido hacerme un presupuesto, y de esto hace una semana. No sé si hacer algo en el jardín, dejarlo como esté, o dejar que el jardinero se quede en su casa, donde parece que está muy a gusto.            Tenemos un amigo en el pueblo, contratista a veces, autónomo cuando la cosa va mal, que nos prometió el año pasado hacernos algunos arreglos -imprescindibles, la casa tiene 25 años- "en febrero", que es cuando los propietarios de fin de semana no le hacen encargos. Febrero, dijo. Estoy esperando (ya sé que hoy es día uno, pero llevo esperando desde el otoño pasado)           Mi prima ...

Historias de Spotify

          Muchas veces, cuando me siento delante del ordenador, lo primero que hago es ponerme Spotify. Me enseñó mi hija, y me encanta, porque de vez en cuando dejo lo que estoy haciendo en la pantalla, me levanto y me pongo a bailar con la canción que tengo seleccionada en ese momento. Otras veces me hacen viajar a espacios remotos; remotos en el tiempo, porque con el ídem he llegado a comprobar que los lugares y los viajes nos aportan, nadie lo duda, pero vamos a todos los sitios con nuestra mochila, como diría Marta. Así que, según el "color de mi aura" -vamos a llamarlo así- en el momento que esté, me pongo la lista de Spotify que encaja. Y hoy, no sé por qué, me han tocado las canciones de amor. Que no son tales, porque las más son de desamores, porque, realmente, hay cuatro o cinco desamores -por lo menos- por cada amor; entre otras cosas, porque el amor dura, y el desamor, no. Así que, en el tiempo, pueden caber muchos, muchísimos en el único tiempo...

Paguitas? Personas? Cómo lo llamas tú?

           Ayer vino "la niña" a pasar el finde, y nos pusimos a hablar de cómo iba su trabajo -que es investigación en Ciencias Sociales- : Ahora, en vivo y en directo, están ultimando un informe sobre los perceptores del Ingreso Mínimo Vital. Y nos enzarzamos a comentar cuestiones varias que, a falta de otro foro -que ni falta que hace, porque estoy muy contenta con éste-, me desahogo aquí. Porque hay mucha tela que cortar.           Pero no voy a la teoría. Ni siquiera a la práctica. Lo que me ha removido la memoria (y la conciencia) son los temas morales y humanos del asunto. Porque no es una cuestión de poder vivir, que también, sino, como han apuntado algunos de los que han hablado sobre el asunto, es una cuestión de dignidad. De no perder la condición de personas. De preservar el espíritu. Y, como no quiero hacer discursos, simplemente contaré lo que viví.         Cuando estaba en el Centro ...

Algo más que flores

            Todo el mundo (o casi) ha visto ET, y todo el mundo reconoce la expresión " Mi caaasaaa ", dedo enhiesto, mirando a una lejana estrella de una lejana galaxia. Pero como yo no soy todo el mundo, mi expresión favorita es " Mi jardíííín ". Y tengo mis razones.          Cuando Salva y yo compramos una casa en Cerceda, mi tío Santiago, que vivía en el pueblo de al lado, fue nuestro primer jardinero/asesor/esclavo. Aunque lo de esclavo es realmente un exceso, porque se definía mejor con la palabra autócrata: Llegaba con su coche, siempre sin avisar; se apeaba, "aparcaba"a la tía Nati salud ándonos a la carrera, sacaba del maletero unos pantalones de faena, una azada y lo especial que trajera aquel día, y, sin encomendarse al Dios ni al diablo, comenzaba a cavar en algún rincón de nuestro jardín. Terminado el hoyo, sacaba de algún lugar que no habíamos controlado alguna varita, esqueje, plantón o bulbo, y sólo cuando había...

Otra vez Navidad

          Ahora que se acerca la navidad, recuerdo otras fiestas y tengo sentimientos contradictorios, quizás porque mi hija me ha pedido que recuerde mi infancia y juventud, no sé si para entenderme mejor o porque, como soy vieja, le doy acceso a un mundo desconocido que no puede compartir con sus amigas, de padres mucho más jóvenes que yo.            Porque en la España que nos ha tocado vivir, y en esta época, diez años de diferencia entre los padres de sus amigas y nosotros es mucha diferencia: De la noche al día, como se suele decir, o, para entendernos, de vivir (su padre y yo) los años sesenta con diez años -partícipes del cambio de país aislado (pobre) a país turístico (rico) -, a vivir los años setenta con diez años, como los padres de sus amigas, que vivieron la transición en el colegio. Mi hija se dio cuenta de la diferencia un día que el profesor de Historia en el instituto preguntó si alguien sabía quiénes era...