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¿Y qué digo yo del Día del Libro?

            Hace días que tengo en la cabeza el runrún de que debería escribir una entrada para el blog, porque ya hay espacio temporal desde la última; pero no me decidía entre el tema Anita Obregón, también llamada Antoñita la Fantástica y, creo que más propio, nuestro espantapájaros patrio, vistos los esperpentos mediáticos de los que es protagonista últimamente (pero también antes, aunque tenían cierto morbo sin ser ya dolorosamente seniles, como este último), y el último libro que estoy leyendo, mal llamado Malas  porque trata de la historia del feminismo, es decir, de cómo las mujeres en los últimos tiempos se han pasado por el forro lo que se esperaba de ellas y cómo han salido ganando -relativamente-.          Así que me ha pillado el toro y he llegado al Día del Libro sin una mísera entrada en el blog en lo que va de mes. Y no es que tenga grandes ideas para este día, es que he entrado en el ordenador a jugar mi p...

Nacho, Mario bom y otr@s chic@s del montón

            Nunca me gustó la Movida. Reconozco que tuve prejuicios desde el minuto uno contra ella, ya que su gran impulsor fue Tierno Galván, el Viejo Profesor , al que yo siempre reproché, también desde el minuto uno, que dividiera a la izquierda con un partido político "nuevo" que lo único que aportaba era un sentido elitista de ser de izquierdas sin tener que codearse con los obreros, ahora llamados clase trabajadora, (cada vez hay que ser más fisnos) por "falta de sintonía" cultural -o por otros motivos más pedestres en los que no quiero entrar, porque tienen que ver con las superioridades intelectuales de algunos, genéricamente llamados "gente progre"-.          El caso es que mi repelús injustificado, porque nunca llegué a racionalizarlo, quedó bastante "arropado" con un programa, creo que de la serie Cachitos de hierro y cromo de TVE en el que contaban cómo, en los años de la famosa movida (que ya no volveré a po...

Del pasado al futuro, pasando por un bautizo

            Hace unos días asistí al bautizo de una sobrina nieta, la octava cronológica, pero la primera a la que bautizaban. Y debo confesar que fue una muy agradable sorpresa, no sólo por el día tan especial -que lo fue-, sino por la protagonista, una pequeña buda muy sabia que no lloró ni una sola vez, que sonreía a todo el mundo y que parecía en su salsa entre toda aquella gente, de unas manos a otras y sin afectarle lo más mínimo tanta movida: Habituada a ser prota desde el primer momento. Como debe ser.          Y la ceremonia no fue menos sorprendente. El oficiante -queda más elegante que cura, espero- fue de lo más cercano y coloquial, y nos hizo un precioso (instructivo también) viaje por la simbología del sacramento, desde el significado del agua (un nacimiento espiritual, después del nacimiento biológico) hasta el del aceite (como se unge a los luchadores antes de los combates, se unge al nacido para que sea un luch...

El ocho de marzo y Carla

          En la facultad de Políticas y Sociología, allá por el año 1976, había una asignatura en cuarto que se llamaba "Cultura y Personalidad". Era del grupo de Antropología Social, y la habíamos elegido como optativa las Tres Marías, para los no-iniciados Lili (con apellido compuesto), Mico (también con apellido compuesto) y yo (con apellido muy corto, aunque muy sonoro). Las Tres Marías que respondíamos mejor al Trío Las Panchas, porque lo dejábamos todo para última hora. Como el trabajo de fin de curso de la asignatura apuntada antes. Porque los trabajos de fin de curso, muchos y diversos en aquella facultad, tenían su ritual: Lili aportaba sus ganas de juerga y sus tentaciones para no dar ni chapa, Mico ponía su preciosa casa en la periferia de Madrid y yo hacía el trabajo mayormente.           Secuencia estándar: Después de la facultad, (nocturno, es decir, a las 22 h), íbamos a casa de Mico a "trabajar"; pero, ah, prime...

Leyendo a los clásicos

            Estoy leyendo a Cortázar, Los autonautas de la cosmopista , y me deja impresionada, cada vez que lo abro, su poder para sumergirme en el mundo del no-tiempo, la no-velocidad, el no-llegar-a-ninguna-parte-y-ser-feliz-por-ello, que, en el fondo, es el lema del libro: Se trata de un viaje París-Marsella en el que se proponen, él y su mujer Carol Dunlop, parar en todas las áreas de descanso para "ver" la autopista desde otro prisma, el prisma del descanso. Y es impresionante el resultado por lo imprevisto, poético (esa cinta de asfalto y esos ruidos interminables, será posible que "llamen" a la poesía), fantasioso y cotidiano a la vez.          Así que, después de todo, el frío tiene sus cosas buenas. Porque estoy leyendo tanto (no sólo el libro de Cortázar; los buenos libros hay que leerlos a poquitos y alternar con otros)  por el frío pelón que hace estos días. Tengo los rosales sin podar, la tela antihierbas que...

Mis tardes de domingo

           Tengo muy pensado cómo quiero que sean mis tardes de domingo. Desde que estuve en Cambridge un mes estudiando inglés, allá por 1982 (ya ha llovido, lo sé), me quedé con una idea sobre las tardes de domingo como algo nefasto: No se podía hacer nada; nadie salía de casa, nada tenía vida, nadie pisaba la calle... todo el mundo se dedicaba a pasar el cortacésped por el jardín, vaguear o hacer chapucillas caseras. Estuve un mes, que se me hizo eterno, así que acabé comprando un puzzle en unos grandes almacenes para entretenerme en esas tardes de domingo interminables y espantosas.           Con el tiempo, cuando el mundo y yo fuimos menos exigentes, los domingos empezaron a ser días agradables. Ya no eran simplemente para descansar, dormir y vaguear los justito para llegar al finde siguiente, como cuando era multitarea y saltaba de la universidad al trabajo y del trabajo a cumplir tareas en casa. Ya no tenía prisa. Ya pod...

Shakira y Samantha, Samantha y Shakira

          Siempre he sido una fan de Sexo en Nueva York. Es una serie que cubre las andanzas de cuatro mujeres independientes en la ciudad de Nueva York, tres treintañeras y una cuarentona. Abogada, publicista, directora de una galería de arte y columnista respectivamente, todos los episodios giran alrededor de su amistad y de sus aventuras/búsquedas/decepciones amorosas.            En uno de los últimos episodios la cuarentona, Samantha, le dice algo a su pareja absolutamente magistral: Yo no debería decirte esto, pero la primera persona a la que debe querer una mujer es a sí misma. No sé si son exactas las palabras, pero puedo prometer  y prometo que no me equivoco en el sentido de la cita. Tenemos que querernos. Y eso ha hecho Shakira.           Llevo toda la mañana de hoy riéndome a mandíbula batiente con el último videoclip de Shakira -que llevan toda la mañana comentando en los prog...

Mediterráneo, Serrat y algunos recuerdos

          Mi vecina era una preciosa niña rubia, algo mayor que yo, pero poco, que vivía en el segundo izquierda cuando yo vivía en el segundo derecha de la calle de Salitre, en Lavapiés. No éramos parecidas en absoluto, pero tuvimos vidas paralelas, o casi: Las dos fuimos a muy buenos colegios, ella con beca, yo no (me la pedía el colegio todos los años, pero me la denegaban siempre porque mi padre tenía "un negocio"); las dos empezamos a trabajar muy jóvenes en la banca, ella en la Caja de Ahorros, yo en el Banco de Bilbao. Las dos estudiamos la carrera de Políticas en el nocturno (y nuestras madres intentaban controlarnos viendo a qué hora llegaba a casa "la otra" cuando la una llegaba más tarde de lo normal).           L as dos nos encontramos, casualidad de las casualidades, en el metro, un tórrido día de agosto, al cabo de los años. Y nos dimos los teléfonos. Y fuimos la una a casa de la otra. Y, para seguir con las vidas...

A dónde va Europa

            El libro En casa. Una breve historia de la vida privada  de Bill Bryson, es sorprendente. No es de extrañar, ya que Bill Bryson se ha especializado -casi- en escribir libros de divulgación de ciencia y viajes, amén de biografías literarias y otros asuntos. Y digo sorprendente porque habla de todo, menos de cómo fueron evolucionando las viviendas y cada una de sus estancias -dormitorios, cocinas, despensas, comedor-. En su lugar, habla de cómo las chimeneas nunca sirvieron para calentar las estancias, o de que la tradición. moda o costumbre de tener todos los muebles de las diferentes habitaciones pegados a la pared se hizo por la necesidad de no golpearse contra ellos en las fiestas o veladas nocturnas, cuando todavía no había luz artificial, carencia que duró muchísimos años. Todavía miro con asombro, cada vez que las veo,  las marcas que dejaron en el piano de la abuela de mi marido -de antes de 1900, según he podido averiguar- ...

Paradigmas

          Hace años el anuncio de un detergente revolucionó el mundo de la publicidad televisiva. Y no fue por la novedad del anuncio, novedoso sin duda, sino porque su novedad estribaba en un cambio de paradigma: El famoso anuncio del detergente en el que el gerente -gordito, cuarentón y con gafas, nada que ver con un modelo que alegre el ojo- decía aquello de "Busque, compare, y si encuentra algo mejor, cómprelo", daba por supuestas muchas cosas: Que las mujeres -eso no cambió, las señoras seguían siendo las dueñas del hogar- hacían cuentas; que no eran tontas; que administraban bien su hogar; que se fijaban en la calidad y en los precios. Que eran, en suma, competentes en su oficio. Respeto para las mujeres, aun sin sacarlas de su ámbito.           Ahora han vuelto a cambiar los paradigmas. Pero a lo bestia. Ya no es poco a poco. Me da la sensación de que la publicidad, volcada hacia el ciudadano como consumidor, se ha dado ...

¿Auctoritas, o potestas?

          Hace algunas semanas (pocas), un experto en comunicación no verbal analizó el modo de empatizar (o no) con el público de los líderes del conflicto que ahora nos ocupa a Europa, Zelenski y Putin. Ante todo, decir que es muy hipócrita por nuestra parte, los europeos, que este conflicto nos ocupe y nos preocupe más que, por ejemplo, la guerra de Bosnia, que también fue en territorio europeo pero que no nos afectaba económicamente y que no incluía en la ecuación a una potencia nuclear como sí ocurre en ésta. En fin, eso da para muchos más debates y no para una mención marginal como ésta.           Volviendo al tema, el experto decía que, mientras Zelenski ofrecía una imagen cercana con sus conciudadanos, desde seguir viviendo en Ucrania, en lugares inseguros expuestos a todos los peligros inherentes a una guerra, en igualdad con sus compatriotas, hasta sus apariciones con trajes de camuflaje militares con fondo de calles ...

Si hoy es viernes, esto es una boda

          Cuando era joven, las referencias de tiempo para ubicar mis eventos -ahora se llaman así- eran los años académicos: Mis vacaciones en Londres fueron en primero de carrera; mis vacaciones de Suiza, en segundo; la revolución de los claveles (segundo), el 20-N (cuarto), las primeras elecciones (quinto)... Y fusión en negro. Acabé la carrera, y los másteres, los años reglados y organizados desde pequeñita se acabaron. Pero, igual que había sido fácil organizar mi mundo alrededor del cole o de la uni, se me hizo prácticamente imposible organizarme en torno a otro eje. Porque ¿quién encuentra algo tan cíclico como la escuela? Un trabajo te dura unos años y otro unos meses; incluso, en estos tiempos, unos días. Un amigo te dura desde el cole, o desde tu primer trabajo, y si no, te dura dos telediarios, aunque haya honrosas excepciones. Y mejor no hablar de lo que duran algunos novios, o, peor aún, de la eternidad que duran algunos préstamos. Y nada de es...

Cumpleaños

          Hoy es casi el tercer aniversario de este blog. Casi, porque en realidad lo inauguré un 13 de agosto, y hoy es 15. Pero es que no me acordaba, y creo que tampoco me acordaré el próximo año, ni el siguiente. Porque de la única fecha que me acuerdo en agosto es de mi cumpleaños, el diecinueve. Y no del diecinueve de este año, en realidad, ni de los próximos diecinueves de agosto, ni de todos los anteriores: Soy de las que piensan que los cumpleaños son para los niños. Y de uno de esos cumpleaños quiero acordarme precisamente, de un cumpleaños de niña, a mis ocho o nueve años, en la finca (es muy pretencioso llamarla finca, en realidad, pero era como la llamábamos) de Las Navas del Marqués, provincia de Avila, cuando en el pueblo de Las Navas las vacas se paseaban por las calles y cuando ibas a la compra, o a la única pastelería ( El Saúco , maravilla de las maravillas los tocinos de cielo, los croissants, las wambas de nata, los bocaditos de nata, l...

Un verano especial

          Tenía pensado hacer una entrada sobre mi preciosa experiencia en el albergue Villa Castora, de Cercedilla, el último verano que fui directora allí. La tradición marcaba que una orquesta de aficionados que solamente interpretaban piezas de flauta ensayara allí todos los veranos durante una semana, y después diera un concierto en el pueblo, al que, amablemente, estábamos invitados los trabajadores del albergue. Pero aquel verano, el último antes de mi jubilación, coincidió con la estancia de los miembros de una iglesia no sé si metodista, anglicana o cualquier otra confesión protestante, que querían también ensayar sus himnos entre sermón y descanso, porque escogieron el albergue para un mix de vacaciones, retiro espiritual y recarga de pilas en el área de la fe.            Total, que, gracias a mi jefe de mantenimiento, que era un genio en lo suyo y consiguió que hubiera conexiones para los diferentes instrumentos...

¿Quién dijo viejo?

               Hace algunas semanas tuve una conversación con un amigo sobre qué es ser viejo. Estábamos tranquilamente en el jardín de casa, debajo de un precioso castaño de indias, y sacó el tema. Me dio la impresión de que llevaba un tiempo dándole vueltas -acababa de jubilarse- y sus neuronas ya estaban un poco hartas de debatir solamente entre ellas, así que lo sacó a pasear y allí quedó, sobre la mesa del jardín, dispuesto a que lo vapuleáramos antes de volver a encerrarse al otro lado de su calva.                El caso es que él mantenía que se era viejo a los sesenta y cinco porque era una edad razonable para sentirse "mayor", y yo, como se esperaba de mí, (porque es un amigo con el que no coincido jamás de los jamases en nada excepto honrosas excepciones, que no era el caso), no estuve de acuerdo. Pero entonces me tocó pensar, deprisa y corriendo, qué era ser viejo para mí.    ...

De profesión, Sus labores

              Esta mañana he visto por la tele que el paro ha bajado a menos de tres millones en el mes de mayo, que parece que es un hito que no se consigue desde dos mil ocho, aunque yo, que ya soy talludita, recuerdo el terror con que se decía en 1985 (¿o fue 86?) eso de "El paro ha llegado a los 3 millones". Otros tiempos, menos población activa, nada que ver. Pero la sensación de terror de entonces asociada al dato se da de tortas con la sensación de éxito asociada al mismo dato que se tiene ahora (y con razón es un éxito ahora, conste).         Esto me ha llevado a pensar, no en lo relativas que son las cosas, que ya se ha hablado mucho del tema, pero sí en algo que he vivido, que me ha dado de lleno y ha condicionado mi vida y la de muchas mujeres de mi generación: La práctica imposibilidad de que las mujeres trabajaran.  Porque esto, tan obvio pero que se olvida a menudo, explica mucho este paro estructural qu...

El barrio

         Ayer comí con mi hija en Madrid.  Quedamos en el foro para ir a eventos, o simplemente para vernos de vez en cuando, y ayer fue uno de esos días. Y, casualmente, esta vez el restaurante estaba al lado de un comedor social al que yo había asignado muchos usuarios en mi etapa de la Comunidad de Madrid dedicada a los servicios sociales. Y, de unas cosas a otras, acabamos comentando que yo tenía un bar de referencia en mi calle de Lavapiés -ya sé que ahora está de moda, pero yo nací y viví allí durante cuarenta años, y, como soy gafe, sólo se puso de moda unos añitos después de haberme ido- : El Barbieri. Y ella me comentó que sólo tenía una frutería de referencia -muy importante, es vegetariana- en su nuevo barrio, la Prospe. La cosa se quedó así, hasta que, horas después, recordé que yo también tuve una frutería de referencia: La de mi amigo Abraham y su mujer, Carmen, en el mercado de Antón Martín.           Cuando te v...

El clavo

            Hace unos días me compré unas merceditas. Merceditas, bonito nombre que usa mi vecino Jesús para nombrar unos zapatitos que en mi familia siempre se han llamado manoletinas y Salvatore Adamo bailarinas, en su famosa balada " Quiero ", que tanto escuché en los veranos de mi adolescencia.          Bueno, pues me compré unas merceditas maravillosas, cómodas, blanditas y con un poco de cuña, lo justo para que mi puente altísimo no sufra (Puente: arco del pie que, cuando es demasiado alto o demasiado bajo, genera unos dolores insoportables  en forma de aguja que se clava en el centro de la planta del pie  que no dejan caminar). Y no, tampoco tenían clavo. Hace mucho que mis zapatos no tienen clavo.          Porque hubo unos años -cerca de treinta, ahora que lo pienso- en los que, antes de comprarme unos zapatos, pasaba el dedo por la superficie de su talón para comprobar que no había ni...

Otro Día del Libro

            El veintitrés de abril de cada año se celebra el Día del Libro. No sé por qué, pero me cuesta recordar que fue el día que murió Cervantes: Prefiero pensar que fue el día en que nació, y tengo que hacer un esfuerzo para reconocer la realidad tal y como es. Porque, tratándose de Cervantes, me gustaría creer que celebramos el día de su nacimiento, y que, en este caso, aunque sólo fuera en este caso, no somos un país de necrófilos, donde se tiene por cierto el dicho de que nadie es profeta en su tierra, al menos hasta que es un querido, recordado, inolvidable difunto.          Pero no. Los aniversarios y centenarios de todo tipo de personas de interés se rigen por la fecha de su muerte. Incluso llegaría a pensar que el milenario de la lengua castellana, o el bimilenario de la muralla de Astorga, por poner algún ejemplo, se celebran en la fecha -aproximada, claro- de su origen porque todavía siguen vivitas y coleando amb...

Dicen los científicos

            Ayer fui por primera vez al cineclub de mi pueblo. Es un cineclub con raigambre: Dentro de unos días celebrará su décimo aniversario. Pero yo soy retrasada para todo; como decía mi profesor de filosofía en el colegio, " Se estima que el uso de razón se adquiere a los catorce años -excepto en el caso de Botas (era yo), que será hacia los ochenta...- ". Creo que aquello me ha tranquilizado bastante a lo largo de mi vida, ya que me ha evitado ansiedades y falta de fe en si alguna vez llegaré a la edad adulta: El Padre Pais nunca se equivocaba.          S iguiendo con lo nuestro: Me encantó. Se había elegido una  interesante -y divertida- película sobre la primera huelga de mujeres por un salario igualitario en el Reino Unido, con frases tan célebres como " Eres el hombre más importante de mi gabinete " (le dice Harold Wilson, Primer Ministro, a Barbara Castle, Ministra de Trabajo), o " Yo luché contra Rommel en el...